El ocaso del puntocom

El 19 de enero del 2012 quedará grabado en la corta historia del Internet como el día en que se cerró el popular locker digital Megaupload, con el consecuente arresto de su dueño y de varios socios. Muy probablemente esta fecha se vaya a recordar también como el inicio del fin de la popularidad de los dominios de nivel superior (TLDs por sus siglas en inglés) como el .com, el .org, el .net, y similares. Esto es porque ese mismo día las autoridades estadounidenses también confiscaron el dominio megaupload.com, por lo que si uno escribe esa dirección en un navegador de Internet, no se podrá localizar el contenido.

Esta es una política que se encuentra desarrollando el Departamento de Justicia de EE.UU. desde el año 2011, cuando se anunció un programa de embargo de nombres de dominio bajo la autoridad del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés). En noviembre del 2011 el ICE estadounidense eliminó el dominio de 150 sitios presuntamente infractores de derechos de autor. Por unos meses, las autoridades de EE.UU. solo atacaron sitios que habían sido registrados por compañías norteamericanas. Esto vino a cambiar recientemente cuando el Departamento de Justicia solicitó y obtuvo la primera orden judicial en la que se embarga un nombre de dominio superior registrada por una compañía extranjera. Esto viene a darle jurisdicción a las cortes de los EE.UU. sobre todos los dominios de tipo TLD. Si usted posee un sitio .net, .com o .biz, una corte en ese país podría quitarle su dominio.

Dirán muchos que el que nada debe nada teme, pero en este caso los inocentes han sufrido también. En febrero del 2012 tuvimos un ejemplo de decomiso de nombres de dominio, cuando JotForm, un servicio gratuito para crear formularios gratis en la Red tuvo su dominio .com redirigido por la empresa GoDaddy bajo petición del Servicio Secreto de los EE.UU. Se cree que esto se hizo debido a que algunas personas estaban usando el servicio para fraude en Internet, pero la empresa en sí era completamente inocente. Similarmente, autoridades decomisaron el sitio de apuestas en línea canadiense Bodog.com, una actividad que es legal en ese país, pero ilegal en los Estados Unidos. Lo que es realmente preocupante de ese caso es que el sitio había sido registrado en Canadá, lo que significa que los EE.UU. pueden ejercer jurisdicción sobre casi cualquier sitio que usa un dominio genérico. Lo pero es que esta jurisdicción se ejerce contra cualquier compañía alrededor del mundo, y no podrá defenderse a menos que cuente con suficientes recursos para presentar una contrademanda en las cortes del norte.

Estos hechos tienen muchas consecuencias preocupantes. Por ejemplo, las compañías de registro de nombres de dominio situadas en los EE.UU. todavía son las que dominan el mercado mundial. De todos los sitios registrados, más de 78 millones dominios fueron registrados por sociedades norteamericanas. Para comparar, el país que le sigue es Alemania con 6 millones. De hecho, ni juntando a todos los dominios de todo el resto de mundo se puede comparar al número de registros vendidos en ese país. Esto implica que los TLDs han perdido gran parte de su valor para pequeñas y medianas empresas en todo el mundo, ya que por el simple hecho de tener uno de estos sitios uno se arriesga a ser sometido arbitrariamente a la jurisdicción estadounidense. Esto preocupa no solo a las empresas que tienen negocios con piratas, pero puede afectar a desarrolladores de software, creadores de apps, proveedores de servicios de nube, y cualquier empresa que involucre a usuarios y otros terceros.

Con la creciente tendencia de agencias policiales anuentes a eliminar un sitio primero y hacer preguntas después, no puedo ver cómo una empresa deba poner en peligro su buen nombre y la integridad de sus servicios tan solo para mantener un nombre puntocom. Los TLDs fueron útiles alguna vez, pero en el presente su importancia ya no es la misma. ¿cuándo fue la última vez que usted encontró una empresa tecleando su dominio en la barra de direcciones de su navegador? En la era de Google, la mayoría de nosotros lo usa como libro de direcciones.

Me parece claro que el mantenimiento de un dominio con un registrador estadounidense puede abrirlo a uno a que una agencia estadounidense se apodere del mismo sin notificación previa, y sin recurso legal aparente. Del mismo modo, una gran preocupación para cualquier negocio debe ser que al mantener un nombre de dominio en un registrador de EE.UU. o con un dominio genérico podría ser el equivalente de ponerse a la disposición de la jurisdicción estadounidense, tanto civil como penal.

En el corto plazo, preveo que habrá una lenta migración desde los dominios TLD y hacia los registros nacionales (como el .cr). Aunque no creo que todavía valga la pena el eliminar un dominio .com pre-existente, si considero que toda empresa nueva que se encuentra por adquirir un nombre nuevo debería pensar dos veces el adquirir un TLD. En verdad, ya no vale la pena.

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